| Cambio Social y Reino de Dios en la perspectiva dominicana |
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| miércoles, 07 de mayo de 2008 | |
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P. Carlos Piantini El futuro Dominicano parece ser que no tiene un horizonte definido, estamos sumergidos en un fuego cruzado entre fuerzas políticas que no hacen más que seguir sus propios intereses sin ofrecer un verdadero desarrollo humano a la nación, manteniendo métodos del pasado y de corrupción que nos hacen llevar un rumbo circular sin destino promisorio. Ante esta realidad, muchos Dominicanos que sentimos amor por este pedazo de tierra, nos hace pensar si la alternativa del Reino, que Jesús nos plantea, puede ser una vía para emprender un cambio social en nuestra realidad, y si eso es cierto, cuál sería la responsabilidad de los cristianos en la construcción de ese mundo que todos soñamos. Es verdad que a través del tiempo hemos oscilado entre los dos polos: primero estar tan inmersos en el poder político que olvidamos la evangelización, o centrarnos tanto en los sacramentos que ni pensamos en las reivindicaciones sociales. Es por esto que debemos buscar el punto de equilibrio, y ser los guías espirituales del pueblo de Dios, pero también los que impulsan un mundo que crea el imperio de la verdad, la solidaridad y la justicia, sin la cual no puede construirse un mundo en paz. En este artículo, quiero motivar una reflexión a la conciencia social del pueblo de Dios, sabernos responsables de organizar este mundo de otra manera y ver si somos capaces de aportar una fuerza transformadora a nuestra sociedad Dominicana, tan necesitada de luz en medio de esta oscuridad que no tiene principio ni fin. 1.-Unos datos para pensar.- La realidad es siempre un buen punto de partida, es muy sabido que la información que recibimos depende mucho de la fuente y del interés que se defiende o se quiere preservar. Los datos que presento a continuación, por favor traten de verificarlos por ustedes mismos en las fuentes que indico, ya que trato de ser objetivo en la realidad. En primer lugar, ¿cual es la causa de la pobreza en R.D.?.; para responder esta pregunta cito una conclusión del Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD en el 2005 para Santo Domingo, y dice: “La causa principal de la pobreza dominicana y del bajo desarrollo humano relativo no es la falta de financiamiento y se recursos económicos, sino el escaso compromiso con el progreso colectivo del liderazgo nacional y empresarial durante las últimas décadas y la ausencia de un pacto social y de empoderamiento de los sectores mayoritarios de la sociedad dominicana”. Es decir, que para resolver el problema de la pobreza en R.D. no podemos contar con los políticos de las tres fuerzas mayoritarias, porque ellos son el problema, no la solución y además, de alguna manera tenemos que devolver el poder al pueblo, o sea, a las mayorías. En ese mismo orden, el siguiente informe del PNUD, o sea, para el año 2006, encontramos que: nuestro país está en el lugar número 15 de los países que más han desaprovechado la riqueza en relación al desarrollo humano; lo curioso del caso es que en las posiciones anteriores no hay ningún país de la región, entre estos se encuentran: Nueva Guinea, Irán, etc.; lo que nos asegura que en Latinoamérica somos el numero uno de este renglón. Otro dato impactante que describe el Informe Mundial de 2006 es la situación del desarrollo humano a nivel mundial, ubicando a República Dominicana en la posición 94 de 177 países. Con esta realidad, podemos preguntarnos: ¿Estamos en el camino del progreso o estamos en un país donde las grandes mayorías no cuentan? 2.- El legado de la Dominicanidad. No podemos plantearnos un cambio social en nuestra querida República sin mirar al autor de la esencia de la Dominicanidad: Juan Pablo Duarte. El instituto Duartiano publicó un libro titulado “Duarte y la Historia” de Enrique Patín Veloz, en donde de una forma sintética nos muestra los grandes valores del pensamiento de este profeta de la libertad. Dichos valores tienen que estar a la base de una nueva ruta, que rescate el orden social y el estado de derecho de la nación. Se trata de rescatar los principios que formaron la esencia dominicana: Principios políticos, como el respeto a la ley, la democracia liberal, el anti-colonialismo, el nacionalismo, etc. Principios patrióticos; el amor a la patria, el trabajo por la patria y la fe en el pueblo. Principios religiosos; el principio divino de las naciones, el providencialismo histórico y el sentido religioso de la vida. Principios morales; el moralismo político, la fraternidad multirracial, la concordia social y la justicia social. Todos ellos, principios de nuestro progenitor que pensó en una República educada en los más altos valores éticos, como conquista de la libertad. Sería muy interesante promover un debate sobre estos valores en la realidad dominicana, para saber cual es el porcentaje de estos entre los dominicanos y cuales serían las instituciones idóneas para que nuestra sociedad dominicana sea rescatada en la formación de dichos valores. 3.- El aporte católico: Doctrina social. La Iglesia de Jesucristo, que asume la misión de su salvador en todas sus dimensiones y con todas las consecuencias, tiene su norte en la construcción del Reino de Dios. El pueblo elegido, tiene su razón de ser en la perspectiva del Reino, en donde las oportunidades son para todos y no podemos descansar hasta crear al menos unas bases sociales justas que tengan relación con lo que rezamos en el Padre Nuestro. La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) tiene una palabra y una acción en la sociedad y hoy mas que nunca urge pasar de las palabras a los hechos; si como pueblo, tenemos la luz que puede conducir a una sociedad más justa y más humana, sería una falta grave de parte nuestra, no impulsar esa concordia social de la cual hablamos, como un derecho que nos compete, porque es de nuestra naturaleza, incidir en el orden social de las naciones, para establecer el mundo que Dios quiere. El compendio de DSI en el capítulo cuarto apartado VII, habla de: Los Valores Fundamentales de la Vida Social, entre estos se encuentran de modo fundamental estos tres: La Verdad: Ante el imperio de la mentira y de las largas listas de promesas incumplidas, la sociedad dominicana debe comenzar el camino que la conduzca al esplendor de la verdad, para crear la conciencia de lo que realmente está pasando con la pobreza en nuestro país y cuál sería la dirección correcta del camino a seguir. La Libertad: En necesario superar todo tipo de dependencia y además, promover una sociedad que se aleje de los antivalores que flagelan a los dominicanos, persiguiendo sueños de riqueza fácil, los cuales sumergen en una especie de esclavitud del pecado. Es necesario rescatar la dignidad de la persona humana como signo de la imagen del Dios vivo que nos ha creado libres, para vivir la libertad de Cristo, ejemplo de la verdadera humanidad que está a la esencia misma de nuestra existencia. La Justicia: Cito a Juan Pablo II: “La justicia social es una exigencia vinculada con la cuestión social, que hoy se manifiesta con una dimensión mundial; concierne a los aspectos sociales, políticos y económicos y, sobre todo, a la dimensión estructural de los problemas y las soluciones correspondientes” (sin palabras). 4.- Una propuesta posible. Estoy convencido de que los cambios que necesitan nuestra nación no pueden venir de las opciones políticas actuales, esto no es nada nuevo. Para que suceda el milagro que muchos estamos esperando es necesario que todo ciudadano dominicano, en línea con los principios de la dominicanidad que hemos expuesto, podamos formar un pensamiento unitario, aunque no sea uniforme, pero con bases claras, que estén dispuestos a sacrificios mayores, loables como los que guiaron a esos grandes hombres de nuestra historia a darnos un nombre digno de llevar; y unamos esa fuerza para crear un movimiento que concluya con las vías para la construcción en la nación de todos. Hasta ahora, el movimiento al cual me he acercado con esta visión y que reúne la posibilidad de unificar estos elementos es: “El Voluntariado político ciudadano”, el cual esta completamente en esta dirección y que un grupo de personas amantes de la Patria queremos impulsar en todos los rincones del País. El Dr. Guillermo Moreno, ha orientado a la opinión pública sobre el caso, pero lo que me interesa de este movimiento es que el protagonismo esta surgiendo desde las bases. El rescate del poder municipal es una de las ideas de nuestro Juan Pablo Duarte y que nosotros debemos establecer para que el poder sea ejercido por el Pueblo. No se trata de emprender la lucha tradicional que nunca ha conducido a nada, sino de devolverle el poder al Pueblo, como sujeto de su propio destino. En las reuniones que he asistido tanto en Santo Domingo como en Santiago, mis aportes han radicado en la DSI, que en este momento histórico tiene una palabra sólida que decir para ver si creamos un nuevo orden. Dominicana, no se encuentra al margen de lo que hoy está pasando en América Latina, donde ha comenzado a surgir una nueva visión del Estado y de la cosa social; seria una lástima que quedemos, los cristianos, al margen de estas transformaciones cuando tenemos tantas ideas que aportar y tantos valores que convertir en estructuras sociales. En el caso concreto de nuestros laicos, se trata de superar el dualismo entre Fe y Vida, y si es posible un cambio radical como fruto de nuestro compromiso social, este es el momento de aplicarlo. Solo hay que mirar la realidad para darse cuenta de que es un imperativo urgente no dejar que nuestro país de caiga a pedazos y muera la esperanza en una sociedad para las mayorías que defienda a ciencia cierta el bien común, el respeto y el derecho. Si tomamos conciencia de este momento histórico, soy de los que piensan que hay más dominicanos que prefieren seguir los designios de DIOS que los farsantes políticos, más dominicanos que quieren a la PATRIA, que aquellos que quieren verla caerse a pedazos y más dominicanos amantes de la LIBERTAD, que aquellos que quieren seguir siendo esclavos de tres colores. Pongamos la nación en movimiento: El poder la tienes Tú Por: P. Carlos Piantini Encargado de la pastoral colegio y Vc Parroquial Valverde, Mao 8 de Julio, 2007 |