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CAMBIARD es un sitio electrónico de la Convergencia por una Nueva Mayoría, movimiento político comprometido con el desarrollo de las ideas y prácticas democráticas, progresistas y patrióticas de la República Dominicana.
En este espacio daremos cabida a las más diversas opiniones y propuestas, siempre que no vulneren la esencia de nuestros principios y valores. Nos reservamos el derecho de la no publicación de escritos o cualesquiera aportes que se valgan de un lenguaje inadecuado.
Nuestros valores Solidaridad: Apostamos al desarrollo humano en base al apoyo mutuo, entre individuos y entre los pueblos.
Libertad de pensamiento y de opinión: Creemos en el derecho de los seres humanos a elaborar su propia visión de la realidad y a expresarlas.
La verdad. Nuestra comunicación estará signada por búsqueda y uso de ideas que se correspondan con los hechos reales.
Bienestar de la población: Todo nuestro esfuerzo tendrá como razón de ser central la lucha por la mejoría de la calidad de vida de la población.
Participación: Auspiciamos la participación de la gente en las decisiones que determinan su destino.
Soberanía e identidad nacional: La realización del pueblo dominicano implica su capacidad de autodeterminación político, económica y cultural así como el respeto a su fisonomía como pueblo. (Parte de la Plataforma Programatica de la Convergencia)Solo el 22% completa su ciclo básico de 8 cursos y solo el 10% completa el nivel secundario; la repitencia es de un 7%, la deserción escolar de 8% y la sobre edad de 22%. Trece de cada 100 niños/as no asisten a la escuela por diversas razones. 81% de las escuelas dedica a clases entre 2 y 3.5 horas por día. 29.7% dedica entre de 3 y 3.5 horas. Un 28.2% entre 2.5 y 3 horas y un 23.1% entre 2 y 2.5 horas. Vale destacar que un 16.9% usa en clases menos de 2 horas y sólo un 2.2%, 3 horas y media o más. El gobierno dominicano reconoce en La República Dominicana en Cifras, 2006, que 855,825 personas no saben leer ni escribir en el país.
Los rasgos más preocupantes del sistema educativo formal del país tienen que ver con la calidad. Es relativamente eficiente en producir titulados si se compara con su deficiencia en garantizar la debida preparación de esos egresados. Uno de los datos más reveladores lo ha suministrado el Foro Económico Mundial en su informe correspondiente a los años 2005- 2006: “En educación pre-universitaria, de 115 países evaluados, la República Dominicana ocupa el lugar 111 en calidad del sistema educativo, el lugar 113 en calidad de la enseñanza de matemática y ciencia, y el 115 en calidad de la escuela pública” (Ramón Flores. HOY. 9 de septiembre, 2006).
La tarea esencial del sistema educativo deberá consistir en apuntalar la formación de seres humanos capaces de pensar, hacer y convivir adecuadamente: ciudadanos y ciudadanas capaces, sensatos y solidarias. Desarrollo significa, fundamentalmente, desarrollo humano. Ello supone, por supuesto, un currículum y una práctica educativa orientados a los requerimientos específicos, actuales y potenciales, del país como proyecto general, incluido el mundo de la producción y de los servicios, las instituciones y de la cultura.
La transformación del sistema educativo dominicano implicará una resignificación de la escuela: que ésta pase a convertirse en un espacio gratificante e intenso para el crecimiento y la realización personal y comunitaria de alumnos-as, maestros-as y comunidad en general. Este cambio en el significado de la escuela deberá formar parte central de la creación de un clima social verdaderamente favorable al desarrollo educativo.
Impulsaremos una educación que tenga como eje central el desarrollo del pensamiento, precondición de cualesquiera otros aspectos del crecimiento humano (como el saber hacer y los valores). Cualquier reforma curricular y pedagógica deberá favorecer centralmente el desarrollo del manejo de informaciones, el conocimiento y la reflexividad. Un pensamiento signado, desde luego, por la ciencia, la ética y la equidad.
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